Cosmovisión y chamanismo
Los Nukini son un pueblo altamente espiritual. Como todos los pueblos amazónicos, tienen un chamán o “pajé” encargado de los asuntos espirituales de su pequeña sociedad. El “pajé” es quien se encarga de preparar las medicinas y de facilitarlas a su pueblo.
Como nos cuenta Erison Nukini, uno de los líderes espirituales de la aldea Recanto Verde, en el Estado del Acre, Brasil: “el rapé, las pinturas, las canciones y el uni (la ayahuasca) forman parte esencial de mi visión espiritual”. Esta cosmovisión se está reconstruyendo después de haber desaparecido a causa de la imposición de los caucheros.

Como en las otras tribus amazónicas, los Nukini, utilizan el rapé prácticamente a diario para obtener la fuerza necesaria que necesitan para cada actividad, por lo que hay distintos tipos de rapé. Algunos son más bien relajantes, pero la mayoría sueles ser activadores, potenciadores. El rapé lo fabrican a base de hojas de tabaco que ellos mismos plantan, mezclándolo con diferentes plantas medicinales de la selva y machacándolos hasta generar un polvo. Este polvo se inhala a través de un “kuripé” mediante el cual otro miembro de la tribu -preferiblemente el pajé- sopla el polvo que entra en la nariz del que toma la medicina.
La ayahuasca (al que ellos llaman “uni”) es otra de sus medicinas principales, que se usa en rituales a los que asisten todos los miembros de la tribu y, si hay, los visitantes de la aldea. Gracias a este brebaje los Nukini, como otras tribus del Amazonia, son capaces de conectárse con la selva, los espíritus, los ríos, los árboles, y las montañas. Así son capaces de vivir en armonía, preservando la floresta para poder garantizar una continuidad de vida para las siguientes generaciones.
Paulo Nukini, cacique del pueblo jaguar, es decir, jefe del pueblo Nukini, que ejerce este liderazgo desde hace 20 años, nos cuenta que el conocimiento le fue dado por su abuelo cuando él era todavía un niño, y le fue hablando sobre las diferentes experiencias, costumbres y tradiciones. También sobre cómo escuchar a la selva, cómo conducir a su pueblo a una armonía entre ellos además de con la tierra en la que habitan.


Los Nukini se dedican tambien a hacer bellas artesanías con frutos y otros elementos naturales que encuentran en la selva y así crean collares, pulseras o aros de semillas, huesos, dientes o plumas de animales, además de pieles con las que fabrican vestidos o gorros.
Además, realizan una bella artesanía en cerámica que incluye platos, vasos, vasijas. Utilizan la ceniza de la cáscara de carpió para mezclarla con el barro. Con otros materiales fabrican escobas, cestos, etc.
Las semillas de urucum, por ejemplo, se utilizan para pintarse el cuerpo. Primero se machacan con agua y luego se forma una pasta con la cual se adornan el cuerpo y que sirve también como colorante para los alimentos. El cipó-titica (Heteropsis flexuosa) se usa para confeccionar cestos y diversos ornamentos, que se pintan con urucum y genipa americana.

Mariri
En relación a los rituales, los Nukini bailan actualmente el mariri – así como varios pueblos Pano de la región – y cantan numerosas canciones indígenas, algunas compuestas por ellos y otras aprendidas con ancianos.